silla y escalera

31 de marzo de 2005

El cepo de Calatrava: accesibilidad, diseño y arquitectos "divinos"



Reproduzco, traducido al castellano, un artículo publicado originalmente en euskera en el diario Berria el pasado 29 de marzo (Pido disculpas de antemano por los errores de traducción que haya podido cometer). Me he permitido la licencia de añadir algunos links que el original no tenía, así como las fotografías que lo acompañan:

El cepo de Calatrava

Aeropuerto de Loiu. Aunque, al parecer, sus nuevas infraestructuras cumplen lo dispuesto por la Ley de Accesibilidad de la Comunidad Autónoma Vasca, resulta un obstáculo insalvable para aquellos que se mueven en silla de ruedas. Berria ha sido testigo de las dificultades que allí los ciudadanos encuentran.

Iñigo Bilbao - LOIU

A quien anda a pie no se le pasa por la cabeza que entrar a cualquier sitio, subir hasta la vivienda o bajar las escaleras puede ser para mucha gente una carrera de obstáculos insalvable. Son muchos los ciudadanos y ciudadanas que tienen discapacidades físicas, más o menos un 7 %. En Álava, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra son alrededor de 223.500 los ciudadanos que viven bajo alguna minusvalía física.

Solemos saber de ellos el día 3 de diciembre, porque ese día se celebra —si puede usarse la palabra “celebrar”— el Día Internacional de la Discapacidad. Ese día no les faltan declaraciones de solidaridad. No, al menos, por parte de las autoridades. ¿Y el resto de los días? En la CAV aprobaron la Ley de Accesibilidad el 4 de diciembre de 1997. En lugar de responder con palabras a la pregunta de si se cumple o no lo dispuesto en esa ley, los discapacitados han invitado a Berria a una excursión, para que sea testigo de su día a día. En Bilbao la lista de edificios nuevos o lugares llenos de trabas es larga: Zubizuri (Pasarela de Calatrava), Palacio Euskalduna, Museo Guggenheim, Metro, estaciones de RENFE, Zubi Arte... confiesan que en todos ellos se sienten “desplazados”. Pero para hacer la excursión eligieron el aeropuerto de Loiu (Vizcaya). Es un edificio nuevo, y con mucha fama. En teoría, se trata de una infraestructura recién construida que cumple a rajatabla las normas de accesibilidad. Eso sí, tan sólo en teoría.

De guía por el aeropuerto

Un grupo bastante considerable, en dos furgonetas, nos dirigimos al aeropuerto que diseñó para Loiu el famoso arquitecto Calatrava. Aurelio Rivero fue el guía de nuestro grupo. Un hombre de 53 años, al que hace 23 años una lesión de médula provocada por un accidente dejó atado a una silla de ruedas. Es hábil andando en la silla, y él nos dio a conocer los obstáculos que el aeropuerto presenta para las personas con discapacidad física.

Nada más bajar de la furgoneta encontramos la primera traba. Aunque han puesto una rampa para subir, tiene un desnivel demasiado pronunciado para alguien que va en una silla de ruedas: “Incluso yo con la fuerza que tengo en los brazos tengo dificultades para subir sin ayuda; cuesta arriba tengo que hacer demasiada fuerza para que la silla no se me vuelque hacia atrás”. A pesar de que el aeropuerto cuenta con dos ascensores para acceder al interior, uno de ellos estaba estropeado ese día. El grupo tuvo que acaparar el otro durante un buen rato, para enfado del resto de los usuarios. Las trabas que hallaron en el interior tampoco eran menores. Todas las mesas para que los viajeros facturen sus maletas y bolsas y para que presenten sus billetes de viaje son demasiado altas: “Para tener una relación directa con nosotros no es tan difícil colocar mesas de recepción con dos alturas, como las que existen aquí mismo en la cafetería”. Rivero conocía bien el aeropuerto y quiso entrar en los servicios. Junto a los servicios de señoras y de caballeros, hay unos servicios especiales para los que van en silla de ruedas, como exige la ley. Al lado del inodoro hay una barra para que el usuario la utilice de apoyo al trasladarse de la silla a la taza. “El problema es que para ello debo de situar la silla junto a la taza, en paralelo, y aquí, es evidente, eso es imposible”. Tiene razón. Justo al lado del inodoro han colocado un lavabo y, por lo tanto, le resultó imposible conseguir la postura idónea para realizar la maniobra: “Aunque tuviera una necesidad urgente, no podría utilizar este servicio”.




Incluso los detallitos son un problema

Tras entrar en la taberna para tomar un café, Rivero quiso hacer una observación. En efecto, las pistas pueden verse desde aquí, cómo los aviones despegan o aterrizan. “Es un detallito, pero como ves esos adornos que han puesto ocupan la ventana justo a la altura de los ojos de quienes estamos en silla de ruedas”.

Identificó aún más trabas: en el aparcamiento queda poco espacio entre dos coches para bajar con una silla de ruedas; los pasillos están en cuesta y, como no han puesto suelo antideslizante, la silla puede resbalar... Todos estos son impedimentos que hay que superar en el mismo aeropuerto. Para salir del avión y coger el equipaje, “entonces sí que hay lío”. Según nos explicó Rivero, sólo hay escaleras mecánicas para llegar hasta el sitio donde hay que coger las maletas. “Nos tienen que sacar hasta fuera por un hueco, para entrar luego otra vez a coger las maletas, como si nosotros no fuéramos capaces”. “El aeropuerto no es más que un ejemplo. Aquí se ve claro que no se diseña para todos; los proyectos que se supeditan a la belleza no hacen más que poner pretextos para adecuarse a lo que exige la ley”.





24 de marzo de 2005

No me voy de vacaciones

No me voy de vacaciones. Entre otras razones, porque no tengo nada fácil salir de mi ciudad (a no ser en taxi, claro; quizás cuando me toque la lotería...).

Podría usar mi coche, sí. Pero cada vez que intentara entrar o salir del coche, me arriesgaría a una caída, con sus consecuencias. Por eso lo vendo; desgraciadamente, ya no es un medio de transporte "seguro" para mí.

Por otra parte, no hay ningún tren que pase por Vitoria y que esté adaptado para viajar en mi silla de ruedas. El verano pasado hice la consulta en RENFE y la respuesta fue que los nuevos trenes que vayan comprando estarán adaptados, pero no van a sustituir los no adaptados que todavía circulan.

¡Qué decir de los autobuses de línea! ¿Alguien conoce alguna línea de autobuses que disponga de vehículos adaptados? No me refiero a autobuses para excursiones, sino a los que hacen su recorrido habitual transportando viajeros de una ciudad a otra. En Vitoria, al menos, brillan por su ausencia.

12 de marzo de 2005

Los límites de velocidad

Leo en Discapnet la siguiente noticia:

EL PP PIDE LA ELIMINACION DE LOS LIMITES DE VELOCIDAD VIGENTES PARA LOS DISCAPACITADOS CON CARNE DE CONDUCIR

SERVIMEDIA

MADRID, 12-MAR-2005

El PP ha presentado una proposición no de ley en el Congreso de los Diputados en la que pide la eliminación de los límites de velocidad que actualmente están vigentes para las personas con discapacidad que tienen carné de conducir.

En su exposición de motivos, el PP recuerda que los permisos de conducir para personas con discapacidad recogen, sistemáticamente, la limitación de velocidad entre setenta y novena kilómetros por hora.

Considera el PP que esta limitación "no responde a criterios objetivos", ya que una persona con discapacidad obtiene su permiso de conducir pasando las mismas pruebas que cualquier otro conductor, en algunos casos, incluso, más rigurosas.

Añaden que los vehículos adaptados para discapacitados están equipados con las ayudas técnicas necesarias, debidamente homologadas, para garantizar la seguridad del conductor discapacitado y de los demás pasajeros.

El PP asegura que ningún dato estadístico indica mayor siniestralidad entre los conductores con discapacidad, por lo que considera "discriminatorio" este límite de velocidad generalizado para el colectivo.

En futuro carné por puntos, advierte, agrava aún más esta discriminación, ya que las infracciones se medirán desde el límite máximo de velocidad impuesto al conductor, que en este caso es mucho menor, "lo que supondrá un mayor consumo del crédito de puntos".

Piden, por todo ello, que se eliminen estos límites de velocidad, consultando para ello a las organizaciones más representativas de las personas con discapacidad.
La iniciativa me parece loable. Es una lástima que el Partido Popular haya sufrido también un límite de velocidad; una limitación por la que ha tardado nueve años en percatarse del problema, ya que podía haberlo solucionado cuando tuvo responsabilidades de gobierno.



10 de marzo de 2005

El peso de la ley o cómo las plataformas elevadoras no suelen cumplirla

Ayer por la tarde tuve mi primera experiencia desagradable con una plataforma elevadora o salvaescaleras. Ocurrió en Medicentro de Vitoria-Gasteiz, cuando iba a acompañar a mi novia al médico.

Nada más entrar en las instalaciones, hay un pequeño espacio desde el que se accede a una escalera para subir y a otra para bajar, ambas dotadas de plataforma elevadora. Es decir, para acceder a cualquier instalación o consulta de Medicentro con una silla de ruedas no hay más remedio que usar una de las plataformas elevadoras.

Me costó bastante situarme en la plataforma para subir, ya que el acceso era lateral y con una silla de ruedas eléctrica la maniobra es mucho más complicada que si se entrara derecho en el sentido de las escaleras. Esto último no es posible, ya que la pequeña rampa móvil para acceder a la plataforma ha sido sustituida por un "tope" vertical fijo, supuestamente para evitar caidas a la hora de introducirse en la plataforma al bajar las escaleras.

Tras colocar mi silla en la rampa, accioné el botón para subir y el motor funcionó sin problemas. Sin embargo, al llegar a la altura del penúltimo escalón, la plataforma había cedido un poco, lo suficiente para toparse con el escalón e impedir que siguiera subiendo. Era de esperar: la plataforma no aguantó mi peso sumado al de la silla de ruedas (calculo que algo menos de 180 kilos entre los dos).



Al final, y resumiendo mucho, pude volver a bajar con la plataforma. Para cuando llegó el técnico de la empresa OTIS, yo ya estaba abajo y no fue necesario ningún rescate. Discutimos amigablemente, junto con la encargada de Medicentro, sobre las características de la plataforma que habían instalado (que no es la misma que aparece aquí arriba y en la página web de OTIS, sino otro modelo similar al que instala o instalaba Schindler).

De nuevo con la legislación a cuestas
El problema está muy extendido y la causa es, como en muchas otras ocasiones, que no se cumple la legislación al respecto.

El Gobierno Vasco-Eusko Jaurlaritza aprobó el "DECRETO 68/2000, de 11 de abril, por el que se aprueban las normas técnicas sobre condiciones de accesibilidad de los entornos urbanos, espacios públicos, edificaciones y sistemas de información y comunicación" (BOPV de 12 de junio de 2000). En su Anejo III sobre "Condiciones técnicas sobre accesibilidad en los edificios", el artículo 5, apartado 5.3.5.3.b) dice así (la negrita es mía):
b) Plataformas elevadoras de traslación oblicua.
1.– Su instalación quedará restringida como ayuda
técnica en las obras de reforma cuando no exista otra
posibilidad de eliminar una barrera existente.
2.– Las superficies de embarco y desembarco serán
las mismas que en el caso de aparatos elevadores de traslación
vertical.
3.– La plataforma tendrá unas dimensiones mínimas
de 1,25 m. de largo por 1,00 m. de ancho. Estará dotada
de barrera de protección y topes de seguridad para
impedir el deslizamiento de una silla de ruedas.
4.– Tendrá una capacidad de elevación como mínimo
de 250 Kg.
y una velocidad máxima de desplazamiento
de 0,1 m/sg., siempre y cuando lo permita la
normativa vigente.
5.– Las puertas de la plataforma serán de 0.80 m.
Haciendo caso omiso a la normativa, la plataforma instalada en Medicentro, al igual que la mayoría de las que conozco (por ejemplo la de Etxebide-Servicio Vasco de Vivienda, en casa del herrero...) tienen una capacidad de elevación máxima de sólo 150 Kg, aunque en ocasiones hayan podido con pesos mayores.

En casa de mi madre también tenemos instalada una de esas plataformas elevadoras para 150 Kg. Por supuesto, cuando vas a instalarla nadie te informa de la normativa vigente. De hecho, al comprar mi silla de ruedas eléctrica y sospechar los problemas que iba a tener con las plataformas, pregunté en Schindler sobre esa cuestión. La respuesta fue que la normativa del Gobierno Vasco exige 250 Kg, pero la mayoría de los modelos que se fabrican no soportan ese peso.

Visto lo visto, me parece que esta vez la norma está bien pensada. Sólo falta conseguir que se fabriquen plataformas que la cumplan. Casi nada...

5 de marzo de 2005

"Superando obstáculos" ha terminado

Hoy ha finalizado la serie de reportajes "Superando obstáculos" que durante esta semana ha emitido ETB (Televisión Pública Vasca).

El balance ha sido, en mi opinión, muy positivo. Como ya dije, los reportajes han estado bien realizados y los temas se han tratado con seriedad y con intención de concienciar, tanto al público como, sospecho, a las autoridades e instituciones involucradas.

De hecho, uno de los aspectos que más se ha enfatizado en esta serie ha sido el hecho de que las leyes que ya existen a menudo no se cumplen.



Leyes que se cumplen, leyes que no se cumplen... leyes para hacerlas cumplir, leyes para "hacerse la foto"... ciudadanos de primera, ciudadanos de segunda... el que manda, manda... el que puede, puede...

2 de marzo de 2005

Zorionak, Igor eta Lohitzune!!



Hace un rato he visto el reportaje que ha emitido ETB dentro de su campaña "Superando obstáculos". En él han aparecido Igor y Lohitzune, dos alumnos de la UPV-EHU que conozco.

Igor, que utiliza (¿debería decir "que pilota"?) una silla de ruedas eléctrica, y su novia Lohitzune han expuesto algunos de los obstáculos que encuentran en diversas actividades cotidianas, entre ellos:
  • no hay autobuses adaptados para trasladarse desde Vitoria al Campus de Lejona en Bizkaia, donde estudia Igor;
  • la elección de una película para ver en el cine depende de que la sala disponga de un lugar para la silla de ruedas que no sea tocando la pantalla con la nariz (que es lo habitual);
  • las salidas nocturnas por los bares de Vitoria se limitan a los lugares que son accesibles, tanto el establecimiento en sí como el camino que conduce a éste (ausencia de escaleras, bordillos, etc.)
El reportaje me ha parecido muy bien realizado y creo que los problemas que Igor y Lohitzune querían plantear han quedado bien expuestos (aunque ellos lo sabrán mejor, claro).

Se ha hecho mucho hincapié, como en otros de los reportajes ya emitidos, en que una de las principales causas de problemas para las personas con discapacidad es que las leyes que ya existen, aprobadas y en vigor, no se cumplen; y las autoridades competentes (?) no ponen el celo suficiente para hacerlas cumplir.

Sólo espero que esta serie de reportajes que está emitiendo la Televisión Autonómica Vasca llegue a ojos y oídos de quienes tienen la posibilidad de cambiar esta situación (a mejor, se entiende). Y que se pongan manos a la obra ya.