silla y escalera

5 de marzo de 2006

Otro caso de discriminación a un persona con discapacidad

Ayer tuve noticia del caso de Jose Luis Acosta, gracias a un comentario a otro mensaje de este blog que él mismo me envió.

Jose Luis logró una plaza de médico residente en un hospital canario, dentro de la especialidad de Farmacología Clínica. Pero Jose Luis tiene una atrofia multisistémica, una enfermedad por la que tiene que utilizar una silla de ruedas eléctrica para desplazarse y un ordenador portátil con sintetizador de voz para comunicarse.

Ahora, no le permiten incorporarse a su plaza porque las autoridades estiman que Jose Luis, en su situación, no podría adquirir algunas habilidades y competencias prácticas que la plaza le exige. Por el contrario, Jose Luis pide que adapten su puesto de trabajo a sus limitaciones físicas.

En la página web de Jose Luis podeis obtener más detalles sobre su caso, así como acceder a los documentos de las distintas instancias a las que ha recurrido.

Yo soy profesor. Me pregunto qué pasaría si le dijera a un alumno que no puede presentarse al examen porque yo ya sé de antemano que lo va a suspender (y os juro que en un porcentaje altísimo sería capaz de acertar). Sin embargo, el alumno tiene derecho (por supuesto) a realizar el examen y a demostrarme que estaba equivocado.

A Jose Luis no quieren darle esa oportunidad, que se ha ganado a pulso al conseguir su plaza de médico residente. Es muy injusto. Y nuevamente son las autoridades las primeras en pasarse sus leyes y normas por el arco del triunfo.

2 comentarios:

Vailima dijo...

¿quiénes son los que deberían y digo "deberían" considerarse discapacitados para su trabajo? ¿no nos lo demuestran los políticos o algunos técnicos en muchas ocasiones?
Como te dije yo trabajo en una constructora-promotora. Sacamos a concurso un edificio de VPO con una vivienda para minusválido. El edificio se construyó acorde a la ley, también la vivienda. Cuando por fin el técnico de vivienda vino a supervisar la obra se dio cuenta que esta vivienda era igual que las demás. Las puertas, los accesos, el cuarto de baño. El proyecto del promotor estaba acorde con la ley. La ley había cambiado. El pobre chico al que le había tocado la vivienda estaba desesperado. Una metedura de pata del Gobierno Vasco. Ni el chico ni el promotor tenían culpa alguna. Hubo que tirar la vivienda. Lo costeó nuestro ayuntamiento con el dinero de todos. El Gobierno Vasco se lavó las manos.

Anónimo dijo...

Vivimos en el siglo XXI y todavia no nos hemos dado cuenta de que nadie es perfecto y por lo tanto nadie tiene derecho a decidir si Jose Luis es o no apto para desarrollar su trabajo. El se ve perfectamente capacitado para realizar su trabajo por lo tanto yo le animo a seguir luchando para conseguir incorporarse a su plaza como mir, todo esfuerzo tiene su recompensa asi que mucho animo y a por todas. Yo soy enfermera y estaria encantada de trabajar contigo. Alexia