silla y escalera

13 de julio de 2006

Antes del concierto de jazz: las putas obras (2)

Ya dije en la primera parte de este culebrón que no me fiaba un pelo del encargado de la obra. Acerté.

El asunto de la chapa de metal que contaba en esa primera parte lo arreglaron bastante bien, poniendo gravilla fina alrededor de la chapa a modo de rampa. Pero hete ahí que ayer, cuando nos preparábamos para asistir al concierto del Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz, mi novia vio por la ventana que estaban picando toda la acera de parte a parte.

Rápidamente, salí con la silla de ruedas a ver si habían dejado un acceso para poder llegar hasta la rampa que me comunica con el mundo exterior. Por supuesto, no habían hecho nada. El paso para los peatones es ahora la antigua carretera, pero la acera no tiene rebaje en ningún sitio. El trabajador que estaba allí no sabía nada del asunto y el encargado estaba missing. Así que volví a llamar a la Policía local. Se presentó un agente y buscó al encargado para que habilitaran el paso que habían dejado para peatones también para sillas de ruedas y demás artilugios.

Llegaron encargados de todas partes, creo que conté hasta cuatro, que se pusieron a discurrir cómo arreglar el asunto y a explicarme que ellos creían que yo vivía justo en el portal cercano a la rampa y que no tendría que pasar por ese lado de la acera (a pesar de que, la vez anterior, alguno me vio ir hasta mi portal). Total, que la cosa era tan "complicada" como poner unas maderas para pasar de la acera a la carretera, una obra faraónica y difícil de imaginar. Podrían haberlo hecho desde un principio y nos habríamos ahorrado el dispositivo de policía y encargados; y, nuevamente, la media hora de espera hasta que se solucionó todo.

Y todo habría sido más fácil, también, si la acera de mi calle hubiera contado ya con rebajes. Hace dos meses que lo pedí, por otras razones, en el 010 (teléfono de información ciudadana del Ayuntamiento), pero deben de "estar trabajando en ello".

Por cierto, no quiero dejar de mencionar que la empresa encargada de esa obra es Dragados. Mis felicitaciones.

4 comentarios:

Moran dijo...

Tiene q ser frustrante, entre otras cosas, q te obliguen así a perder tu tiempo en algo tan elemental como salir a la calle. Un saludo!

Ricardo Gómez dijo...

Lo es, lo es. Y la tensión que te crea no saber si cuando sales del portal vas a poder llegar mucho más allá o no.

Portzierto, suerte on Nikaraguako egitarauarekin!!

Patxi dijo...

Entre las empresas de construcción, las hay que cuidan a rajatabla las medidas de protección, accesibilidad, etc. y las que solo miran el resultado final, utilizando el camino más corto. No ya obviando las necesidades de los minusvalidos, sino de todo el mundo. Agujeros donde te puedes partir la crisma, chapas que al paso del trafico no dejan dormir a nadie todo el fin de semana, señalización defectuosa que puede provocar accidentes de tráfico, y un largo etc.

Lo que no existe, es un instrumento para controlar al controlador ( a la administracion)

Queda muy bonito un 010, pero si no funciona, quién es el responsable? A quién hay que tirar de las orejas?

Me acuerdo ahora de un comentario de un alcalde de mi pueblo (Zumarraga), cuando se le advirtió del peligro de una obra en malas condiciones:

- Bueno, ¿para algo está el seguro del Ayuntamiento no?

Si no nace de la administración, tendrá que surgir de algún sitio (habrá que ver de dónde) un mecanismo de control eficiente que supervise al controlador. Desde mi punto de vista, ese es el único camino para que las cosas empiecen a funcionar mejor en este sentido.

Mientras tanto, paciencia, muuuuuuuucha paciencia!

(Ricardo, ya ves qué bien me defiendo en castellano. - No me reconozco! ;-)

Ricardo Gómez dijo...

Patxi, ¿pero tú no estabas de vacaciones? Mientras no hayas escrito tu comentario desde el Dragon Khan...

Lo del alcalde no tiene precio. El tuyo lo dijo; otros alcaldes lo piensan, pero no lo dicen y, lo que es peor, la mayoría actúan como si lo pensaran, aunque ni siquiera les da la neurona para eso.

Por ahora, como dices, sólo queda la paciencia... y los munipas.