silla y escalera

6 de julio de 2006

Las putas obras

Lo siento, no me sale otra palabra para calificar lo que me ha pasado este mediodía: tres cuartos de hora parado en la acera de mi calle, a cuarenta metros de mi portal y sin poder acceder a él.

En mi barrio estamos en obras desde hace meses, ya que están construyendo las nuevas viviendas de Salburua y, para ello, urbanizando el terreno. En estos días, en mi calle han estado trabajando con las conducciones de gas y agua, y abriendo zanjas en la acera para ello.

La última zanja, la que me ha llevado a escribir este post, está en la acera de mi calle, en la única salida que tengo para acceder a la rampa que me comunica con el resto de la ciudad.

Para tapar la zanja la semana pasada colocaron una chapa de metal de unos cinco centímetros de alta, con los bordes cortantes y que, además, no estaba totalmente pegada al suelo. El resultado fue que tuve muchas dificultades para subir a la chapa y cruzar al otro lado de la acera (en ambos sentidos). Además, al intentar subir las ruedas de mi silla eléctrica a la chapa, me estaba jugando que se rajaran las ruedas, debido a los bordes cortantes que he mencionado.

Por lo tanto, el viernes llamé al 010 (teléfono de información ciudadana del Ayuntamiento) para exponer mi queja y solicitar que cambiaran esa chapa por otra más baja y mejor colocada. Me contestaron que trasladarían el asunto al departamento correspondiente pero, por supuesto, que hasta el lunes no podrían hacer nada.

Pasó el lunes, y el martes y el miércoles, y no hicieron nada. Yo he seguido con las mismas dificultades cada vez que salía de casa.

Pero hoy, al pasar por la zanja, la chapa estaba más elevada del suelo que nunca, por lo que he podido cruzarla con muchísimas dificultades al salir de casa; sin embargo, en el otro sentido la altura era más elevada y tenía grandes dudas de que a la vuelta podría subir a la chapa por ese lado. Así que he vuelto a llamar desde el móvil al 010, recordándoles mi llamada del viernes y advirtiéndoles de la urgencia, ya que al mediodía no iba a poder acceder hasta mi portal. Ha coincidido que he hablado con la misma persona que me atendió el viernes y me ha dicho que habían trasladado el problema a Ensanche 21, la empresa municipal que se ocupa de esas obras. Y que volvería a hacerlo, comunicándoles la urgencia para solucionarlo.

Algo antes de las dos de la tarde volvíamos a casa mi novia y yo cuando, efectivamente, la chapa y la zanja estaban como las habíamos dejado hacía un par de horas. Por allí no había pasado nadie.

Vuelta a llamar al 010 y hablar con la misma persona. Que sí, que habían hablado con Ensanche 21 y que volvería a intentarlo entonces. Un trabajador que andaba por ahí se nos ha acercado y, al no poder hacer él nada (la chapa pesa muchos kilos), nos ha dicho que iba a buscar al encargado.

Pasaba el tiempo y, al no llegar nadie, he llamado al 092 (Policía local). Me han dicho que enviaban una patrulla para intentar solucionar el problema o, en su caso, ponerse en contacto con los responsables.

El caso es que, a eso de las dos y media, ha llegado el encargado de la obra, que había llamado a una grúa para mover la chapa (se pueden hacer una idea de lo que pesa la condenada). Justo cuando llegaba la grúa, ha llegado también un motorista de la policía local. El encargado me ha dicho que tenía noticia de mi queja, pero el problema es que en esa zanja han trabajado varios gremios y cada uno la dejaba como quería. Ya. Balones fuera, pero no habían hecho nada.

La grúa ha movido la chapa unos centrímetros, que no han servido para nada. Lo que ha posibilitado que pudiera subir a la chapa y cruzar al otro lado ha sido que han retirado los escombros que hacían que la chapa estuviera elevada del suelo. El encargado me ha asegurado que van a tener en cuenta que la chapa quede siempre en esa posición y que van a poner maderas para facilitar el acceso (ya había una en el lado bajo de la chapa). No me fío un pelo.

En eso ha llegado un segundo motorista y me han aconsejado que, si tengo otro problema de ese tipo, en lugar de llamar al 010 les llame a ellos directamente. Visto lo visto, el 010 no ha servido para nada. Ni siquiera han tenido el "detalle" de informarme de las gestiones que habían realizado en cada momento, a pesar de que cuando llamas siempre te piden el nombre y un número de teléfono (¿para qué?).

Tras más de tres cuartos de hora de espera, he podido llegar al portal de mi casa.



Si alguien ha tenido la paciencia de leer hasta aquí, ahora viene un par de conclusiones que saco de todo esto:
  1. Como en tantas ocasiones cuando se trata de accesibilidad, por no hacer lo más fácil luego viene tener que tomar medidas complicadas. Si cada vez que han trabajado en la puñetera zanja, hubieran tenido en cuenta que la chapa debía quedar pegada el suelo, sólo habrían tenido que limpiar bien de escombros el terreno antes de bajar la chapa. Nada complicado. En su lugar, tenemos el "dispositivo" que se ha montado hoy, con policías municipales, el encargado de la obra, la grúa, etc.
  2. La segunda conclusión es la situación siempre al borde del precipicio en la que nos encontramos las personas con movilidad reducida. Cualquier negligencia, cualquier olvido, cualquier retraso puede hacer que, por ejemplo, uno no pueda llegar a su casa. Esta vez ha sido una zanja en el único camino de acceso para una silla de ruedas. Otras veces es un coche aparcado en la acera, o en un rebaje; o una puerta muy ancha pero que no hay quien la abra; o el escalón de turno, etc., etc., etc. Y es que, como siempre, para las instituciones se trata de cumplir las normativas (cuando lo hacen) y no de organizar un entorno, urbano en este caso, sin problemas de accesibilidad y diseñado de principio a fin para todo el mundo. En su lugar, un parche tras otro para intentar arreglar lo que no se ha hecho bien desde un principio.

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