silla y escalera

18 de noviembre de 2006

Cuando COCEMFE no funciona

Quizás mis lectores más fieles se hayan preguntado por qué no he escrito nada sobre mis vacaciones de verano. Como anuncié, este año mi novia y yo marchábamos a uno de los turnos de vacaciones organizados por COCEMFE (Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica).

La razón es que fue un desastre, envié a COCEMFE una reclamación y todavía estoy esperando su respuesta por escrito. Escuchen, si lo desean, el tema de la famosa película El golpe y vayamos por partes:



Las vacaciones


La estancia se preveía de dos semanas en el Hotel Cabo Cervera de Torrevieja. Pero, nada más llegar, pudimos ver que la habitación no estaba adaptada para mi silla de ruedas. El cuarto de baño era muy pequeño y apenas podía maniobrar dentro de él. Imposible llegar al plato de ducha e imposible sentarme en el inodoro. Como comprenderán, pasar así dos semanas no parece un plan apetecible (ni recomendable para la salud).

Hay que decir que los trabajadores del hotel intentaron encontrar otra habitación, pero ninguna reunía mejores condiciones. Y sólo hablo del problema principal e irresoluble. Otros, como el difícil acceso a la cama o la anchura de las puertas (como mucho, serían de 70 cm) no dejaban de ser una gran molestia, pero en cierto modo salvable.

Ante esa situación, decidimos dejar el hotel y regresar a Vitoria. No pudimos hacerlo hasta pasados tres días, tiempo que dedicamos a buscar un medio de transporte adaptado que nos llevara a Vitoria. Al no haber ni autobuses ni plazas libres en los trenes que disponen de plazas para silla de ruedas, no nos quedó otro remedio que gastarnos una pastaza gansa y llamar a un taxi.

De ese modo, el día 4 de agosto abandonamos el hotel, no sin antes solicitar y conseguir un escrito del hotel donde constaba nuestras fechas de entrada y salida.

La reclamación


Una vez en Vitoria, llamé a COCEMFE, donde me informaron a quién tenía que dirigir mi reclamación: Jesús Tamayo, Jefe del Dpto. de Ocio y Tiempo Libre. Le envié mi escrito de reclamación con acuse de recibo y me llegó la tarjeta del acuse con fecha del 14 de agosto, aunque firmado por otra persona.

La respuesta


Todavía espero una respuesta por escrito
por parte de COCEMFE. Mientras tanto, les he llamado por teléfono dos veces para saber por qué no obtenía una respuesta.

La primera vez, la mujer que me atendió me dijo que el encargado de estudiar mi reclamación (no sé si se refería al propio Tamayo o a otra persona) estaba de baja desde hacía cuatro meses. ¡¡Menudo trabajo tan crucial desempeña, que puede estar cuatro meses de baja sin que nadie le sustituya y aquí no pasa nada!!

La sengunda llamada me fue atendida por otra mujer. Ésta me informó de que no iban a atender a mi reclamación y, por lo tanto, no nos devolverían la parte del importe del viaje correspondiente a los días que no habíamos estado en el hotel. La razón es, según esta persona, que a ellos el hotel les cobra todo el grupo en conjunto y, por tanto, ellos no han tenido que pagar menos porque nosotros hubiéramos abandonado antes el hotel.

Igualmente, y aquí viene lo bueno, me informó de que COCEMFE nunca ha afirmado que el hotel al que íbamos estuviera "adaptado", sino que era "accesible" (el matiz es muy importante, por supuesto). De hecho, si antes de aceptar el viaje les hubiéramos preguntado por teléfono, nos habrían informado de las condiciones del hotel.

La pataleta


¡¡Manda huevos!!

O sea que COCEMFE (repito: Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica) organiza un programa de vacaciones para personas con discapacidad, entre las que algunas utilizan silla de ruedas, nos adjudican un turno en concreto a un hotel en concreto, y lo primero que se le debe ocurrir a uno es preguntar si la habitación está adaptada.

O sea, que si no se te ocurre preguntar, no te informan y allá te las compongas. En una palabra, me estaban diciendo que ¡¡no te puedes fiar de COCEMFE!!

No puedo entender cómo COCEMFE, tras pedirnos en su hoja de solicitud una información tan detallada sobre nuestra silla de ruedas y nuestras características personales, no tiene luego en cuenta toda esa información a la hora de asignar los distintos turnos y destinos entre los solicitantes.

En la página web de COCEMFE encuentro estas palabras:
Los principales esfuerzos de COCEMFE se dirigen a eliminar todos aquellos elementos que puedan, de cualquier forma, limitar el completo desenvolvimiento de las personas con discapacidad, como es el caso de las barreras -físicas y mentales-, que se añaden a la situación inicial de desventaja de la que parten todas estas personas limitando, cuando no impidiendo, su plena participación en la vida social.
Sin embargo, todo esto no se ha visto cumplido en modo alguno en este caso. De hecho, las barreras físicas y la situación de dependencia que me encontré en el Hotel Cabo Cervera eran muchísimo mayores que las que tengo en mi entorno habitual.

Me queda la sensación de que COCEMFE utiliza estos turnos de vacaciones, y nos utiliza a las personas que acudimos a ellos, como conejillos de indias para denunciar que los establecimientos necesitan estar mejos adaptados para las personas con discapacidad.

Pues si es un experimento que vayan ellos o que nos avisen por anticipado a qué vamos (sin necesidad de que tengamos nosotros que preguntar hasta el más mínimo detalle): si vamos de guerrillas, vamos de guerrillas; pero si vamos de vacaciones, vamos de vacaciones...

Por último, quiero dejar claro que mi queja no va dirigida en absoluto contra los trabajadores del Hotel Cabo Cervera ni contra los monitores de COCEMFE. Tanto unos como otros mostraron en todo momento su buena disposición para intentar paliar las deficiencias que la habitación presentaba, aunque por desgracia no fue suficiente.

7 de noviembre de 2006

El precio de la discapacidad

Leo en Discapnet la siguiente noticia (copio y no enlazo, porque las noticias desaparecen según van actualizándose):

LLEVAR UN VIDA NORMAL CUESTA 27.398 EUROS MÁS AL AÑO A UNA PERSONA CON DISCAPACIDAD, SEGÚN FAMMA

SERVIMEDIA

MADRID, 07-NOV-2006

A una persona con discapaciadad le cuesta 27.398 euros más al año llevar una vida normalizada, según datos hechos públicos hoy por la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunidad de Madrid (FAMMA).

Estos datos, señala la organización, recogen los gastos que se refieren a desembolsos como costearse una tercera persona que colabore en las actividades de la vida diaria o un servicio especializado, ayudas técnicas o adaptaciones, ya sea de vehículo o de hogar.

En concreto, si se toma como referencia la clasificación alemana del coste de la discapacidad aplicable a cualquier grado y tipo de discapacidad, las tablas establecen que una persona que requiera una atención considerable necesita un asistente durante 540 horas al año, un afectado grave 1.080 horas anuales mientras que un discapacitado severo requiere 1.800.

Calculando que la hora está a 7,18 euros se obtienen las siguientes cifras: 3.875 euros al año para una persona que necesite una hora y media al día, 7.751 euros para quien requiera 3 horas y 12.919 Euros por 5 horas. A estas cifras hay que sumar gastos de enfermería o fisioterapía, unos 5.000 euros más.

Para que las condiciones de vida de un individuo con discapacidad física alcancen un mínimo deseable en su casa se deben realizar adaptaciones básicas como una rampa en el portal, baño, cocina, zonas de tránsito y una pequeña instalación domótica que permita realizar actividades cotidianas de forma independiente tan sencillas como apagar la luz.

El coste de estas medidas siempre básicas de accesibilidad se sitúa en 22.000 euros y si se aplica una amortización a 30 años se obtienen 733 euros más.

Entre todas las discapacidades se puede afirmar que la discapacidad física grave es la que origina más gastos puesto que se necesitan ayudas técnicas, informática adaptada, material ortopédico, en muchas ocasiones ropa adaptada, atención en el cuidado e higiene, teleasistencia y ayuda en el ocio y empleo.

Como conclusión, señala FAMMA que una persona con discapacidad soporta una media de 27.398 Euros más al año que otra que no la tenga, aparte de los costes de oportunidad que no se pueden cuantificar a nivel económico, una situación que exige la puesta en marcha de políticas efectivas para reducir esta diferencia lo máximo posible.

A este respecto, el presidente de FAMMA, Javier Font afirma que "es necesario que entre en funcionamiento una generación de nuevas políticas sociales dirigidas a las personas con discapacidad para que éstas puedan integrarse en el conjunto de la sociedad y en todos sus aspectos, económico, social y educativo en igualdad de oportunidades y procurando mantener su vida en el contexto de cada persona".