silla y escalera

25 de mayo de 2007

A favor de la Asistencia Personal

En estos días en que se está empezando a poner en marcha la Ley de Autonomía Personal, os recomiendo leer de principio a fin este interesante y conmovedor artículo:


Y no me resisto a destacar los párrafos finales, que reproduzco a continuación, por su claridad y contundencia para quien quiera leerlos (¿Caldera, Madrazo, estais ahí?):
Asistencia personal es el apoyo que una persona presta a otra para que pueda realizar las actividades cotidianas que se desarrollan en todos lo ámbitos de la vida (domicilio, estudios, trabajo, ocio, viajes, cultura, política...). Los apoyos se enmarcan en un acuerdo laboral entre el asistente personal y la persona con diversidad funcional, que es quien selecciona, contrata, forma y dirige al asistente personal. Esta autogestión permite a la persona con diversidad funcional adquirir plena responsabilidad y control sobre su vida. La financiación debe ser pública, en función de la intensidad asistencial requerida por cada individuo e independiente del tipo de diversidad funcional, ingresos, patrimonio y vida laboral, ya que lo contrario impediría la igualdad de oportunidades.

Quisiera hacer una breve reflexión sobre la cuestión económica. Dejando aparte la obviedad de que en política no hay cosas caras ni baratas sinó una escala de prioridades, que España recauda menos impuestos que la media europea y que de lo poco que recauda dedica al tema que nos ocupa una porción menor que los países avanzados, observen las siguientes cifras sobre objetivos para 2008 del informe económico del Proyecto de Ley de Servicios Sociales de Cataluña:

- Coste anual de cada plaza residencial para personas con diversidad funcional: 32.000 €
- Coste anual de cada usuario de asistencia personal: 5.000 €
- Auxiliar SAD (convenio 2007, jornada completa, SS y vacaciones incluidas): 16.000 €

La última cifra debe ser una buena aproximación del coste anual de un asistente personal, y si la comparamos con las anteriores se manifiesta la mentalidad institucionalizadora y asistencialista de nuestra sociedad. Creo que estos números deberían invitar a la reflexión, a no dar por hecha la supuesta eficiencia económica del sistema actual y a realizar estudios profundos y rigurosos que, por supuesto, tengan en cuenta también los costes de oportunidad, la dignidad y los derechos humanos.

6 de mayo de 2007

Discapacidad en el campus universitario alavés

El diario El Correo publica hoy, en su edición alavesa, un reportaje sobre los alumnos con discapacidad que estudian en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU):


El reportaje se centra principalmente en los casos de tres alumnos: Héctor, con una distrofia muscular de Duchenne, que estudia cuarto curso de Historia; Kizkitza, que ya terminó sus estudios de Psicología y a la que una meningitis infantil le hizo perder la capacidad auditiva, y Andoni, estudiante de segundo curso de Farmacia que también tiene problemas auditivos, aunque mucho menores.

Según los datos del reportaje, en este curso escolar hay 40 alumnos con alguna discapacidad estudiando en el campus alavés, a los que presta ayuda el Servicio de Atención a Personas con Discapacidad de la UPV/EHU (que debería llamarse, más bien, "Servicio de Atención al Alumnado con Discapacidad").

Del reportaje no me ha gustado especialmente la siguiente afirmación: "El campus alavés es un ejemplo de arquitectura sin barreras".

Es cierto que la situación es, en general, muy buena y que se han efectuado mejoras en los últimos años. Pero todavía queda bastante por hacer, y un buen ejemplo es, precisamente, el que menciona el propio reportaje: "Las rampas facilitan el acceso, aunque las puertas son un poco pesadas para abrirlas".

Ya hablé en otro post de este blog sobre esos problemas de accesibilidad en el campus alavés, así que no voy a repetirlos aquí.

También he echado en falta en el reportaje una mención a Maite González, la persona que tanto y tan buen trabajo hizo en el campus alavés hasta el 2005 ayudando a las personas con discapacidad y luchando por la mejora de las condiciones de accesibilidad. Mucho de lo que se ha conseguido se lo debemos a su labor incansable, no hay que olvidarlo.

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