silla y escalera

25 de agosto de 2007

Crónica de Barcelona (II): callejeando

Durante la semana que hemos pasado en Barcelona, hemos podido pasear por sus calles con mucha facilidad, por lo que a accesibilidad se refiere. Fuera de este tema, al que volveré más abajo, las calles de Barcelona (las de las zonas por donde más nos hemos movido, al menos), me han causado una impresión que podría resumirse en dos sensaciones:

  1. Mucha gente
  2. Mal olor
Era agosto, claro, y, desde las 11 de la mañana hasta bien entrada la noche, el Barrio Gótico, Las Ramblas, el Paseo de Gracia, etc. estaban abarrotados de gente. Por las calles anchas ha sido más o menos fácil (no siempre) moverse con la silla de ruedas eléctrica, pero por las estrechas calles del Barrio Gótico había veces que parecía más una fila de espera que una calle.

Mercat_de_la_Boquería

En cuanto a los malos olores, la Via Laietana olía prácticamente todo el día a alcantarilla. Y el Barrio Gótico a orines, como corresponde a todo casco antiguo que se precie.

Pero hablemos de accesibilidad. Me he quedado gratamente sorprendido de lo bien hechos que están los rebajes en las calles barcelonesas. En toda la semana, solamente nos hemos topado con un rebaje que no estaba al nivel de la calzada, lo que contrasta bastante con las chapuzas de rebajes de bordillos que se han hecho y se siguen haciendo en Vitoria.

paso_de_peatones_en_Barcelona
[fotografía de marcbel]

Los pasos de peatones tampoco cuentan con esas molestas baldosas con "pezones" (o baldosas LEGO, como las llamamos nosotros) que están colocando últimamente en Vitoria y que destrozan los pies de cualquiera. Ya sé que son para facilitar la orientación a personas con deficiencias visuales, pero me parece que no son necesario unos "pezones" tan altos (los de Bilbao, por ejemplo, son mucho más soportables).

Si hay que poner alguna pega, diría que algunos rebajes de Barcelona tenían un desnivel excesivo para usuarios de silla de ruedas manual.

En cuanto al acceso a tiendas, bares, restaurantes, etc., hay de todo: desde franquicias grandes y bastante modernas con escalones de espanto hasta establecimientos del casco antiguo con entrada a pie de calle. En general, tuvimos pocos problemas para acceder a los sitios a los que teníamos pensado ir (excepto alguno que estaba cerrado por vacaciones, claro) y a algunos otros que nos encontramos callejeando. En la foto de abajo aparece la cafetería donde solíamos ir a desayunar. Como puede verse, una entrada a ras de suelo y muy amplia (¡y los desayunos muy buenos!).



Sobre la accesibilidad en algunos sitios que hemos visitado (Catedral, Aquarium, Zoológico, Casa Milà, etc.) hablaré en los siguientes mensajes.

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