silla y escalera

19 de febrero de 2008

¿Quién tiene que denunciar la discriminación?

Hoy he leído esta noticia:

El CERMI anima a las personas con discapacidad a denunciar la falta de accesibilidad de los colegios electorales

Europa Press (18/02/2008)

El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) animó hoy a todas las personas discapacitadas que sufran discriminaciones por falta de accesibilidad a la hora de votar a que denuncien estas situaciones ante las Juntas Electorales competentes.

Así, esta plataforma ha preparado dos modelos de denuncia para que personas de este colectivo que acudan a colegios que no reúnan las condiciones mínimas de accesibilidad, "presentando barreras, impedimentos y obstáculos que dificultan el ejercicio regular de su derecho al voto", envíen los formularios al Ministerio del Interior y a la Junta Electoral correspondiente.

Del mismo modo, el comité reclama al futuro Parlamento y al Gobierno que surja de las elecciones del 9 de marzo "reformas en la legislación electoral", así como "la adopción urgente de medidas operativas oportunas para garantizar el derecho al voto de las personas con discapacidad".

Aunque este colectivo valora que se han producido avances en materia de accesibilidad electoral, como el voto en sistema braille para personas con discapacidad visual, critica que "aún persisten impedimentos para un voto normalizado por parte de toda la población con discapacidad".
Mira, pues no.

Yo animo a TODAS LAS PERSONAS, tengan alguna discapacidad o no, a que denuncien esta discriminación por falta de accesibilidad y todas las que encuentren.

Ya está bien de que tengamos que ser sólo las personas con discapacidad las que tengamos que preocuparnos por los problemas de accesibilidad y los incumplimientos de numerosas normas en este ámbito.

Me parece hasta cierto punto lógico (aunque no disculpable) que una persona sin discapacidad (si las hay) piense que, o no se dé cuenta de que, es un problema de todos. Es sabido que mucha gente no sabe qué problemas de accesibilidad existen hasta que no les toca a ellos mismos o a alguien cercano. Puede entenderse.

Pero que sea el propio CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad) el que piense que tenemos que ser las personas con discapacidad quienes denunciemos la discriminación por problemas de accesibilidad me parece un retraso imperdonable. Y también una oportunidad perdida para implicar a toda la sociedad en un caso concreto como es el que trata el artículo: la falta de accesibilidad en muchos colegios electorales.


2 comentarios:

Alfredo dijo...

Se dice que cuando "cualquiera" puede hacer algo, siempre resulta que "nadie" termina haciéndolo. Esperar que las personas sin ningún tipo de discapacidad se ocupen de estas denuncias es utópico, simplemente porque ellas no se dan cuenta de las necesidades especiales de las personas con problemas de movilidad. Para ellas, pensar que subir a una acera puede ser un obstáculo, por ejemplo, está fuera de su alcance mental.
Pero la posición del CERMI en esta petición, es una muestra evidente del "deja que los demás hagan, que es más barato". ¿Por qué no han enviado a inspeccionar los centros electorales? Solo se requiere una persona para revisar un centro, y es muy poco el tiempo que se requiere para darse cuenta si tiene accesibilidad o no. Y siempre suelen ser los mismos centros en todos los comicios. Tiempo han tenido. Pero es preferible esperar que la persona con discapacidad se encuentre con el problema, ver como se las arregla para solucionarlo, y luego pedirle que, además del cabreo, haga un escrito o llene un formulario y denuncie el caso. Ese facilismo no le queda muy bien a una asociación de ese tipo.

Ricardo Gómez dijo...

Totalmente de acuerdo contigo en lo referente a la posición del CERMI. Quizás más efectista, pero menos efectiva.

En cuanto a lo de la utopía, sigo pensando que hay que ir en esa línea, aunque cueste tiempo, que costará, e intentar que los problemas de las personas con discapacidad sean una cuestión que afecte a toda la sociedad.

Lo que no podemos hacer es no tener en cuenta a las personas sin discapacidad en nuestras reivindicaciones porque pensemos que no se van a preocupar de esos problemas.

Hubo una época en la que el movimiento feminista (o una buena parte, al menos) también pensaba así, y excluían a los hombres de sus reuniones, actos, movilizaciones, etc. Hoy en día la igualdad entre hombres y mujeres no es un asunto sólo de mujeres (aunque ni todos los hombres ni siquiera todas las mujeres se muevan por lograrla).

Costará tiempo y esfuerzo, pero no debemos renunciar a esa "preocupación universal"; hay que intentar cambiar los esquemas mentales de la gente, no pensar que es imposible.