silla y escalera

13 de marzo de 2008

Lo siento, vuelvo a hablar de Etxebide

Y es que, cuando crees que Etxebide ya ha dado todo de sí, siempre son capaces de proporcionarte nuevas sorpresas.

La última vez que escribí sobre mis relaciones con Etxebide, fue a raíz de que en su web apareciera que estaban examinando una documentación que no habíamos entregado.

Pues resulta que la semana pasada recibimos una carta en la que nos dicen que estamos admitidos en las listas de Etxebide... ONCE MESES DESPUÉS de entregar la solicitud. A eso se le llama "calidad en la gestión" y lo demás son tonterías.

No contentos con esa tomadura de pelo, que llega tarde, muy tarde, demasiado tarde, hoy hemos recibido otro escrito de esa caja de sorpresas que es Etxebide. Esta vez nos dicen que hemos sido admitidos para un próximo sorteo a celebrar en mayo de este año.

Lo más alucinante son las características de la promoción de viviendas de dicho sorteo: se trata de VPO en régimen de arrendamiento (alquiler), para las que se admiten unos ingresos máximos de 33.100 euros anuales. Sí, el mismo límite por el que fuimos expulsados de las listas en el 2005 y por el que sólo hemos podido apuntarnos esta vez para optar a viviendas de precio tasado.

¿A qué viene la tomadura de pelo? ¿Para qué entregamos una declaración de la renta junto con la solicitud de inscripción?

Es cierto que en nuestra solicitud de inscripción, allá por abril del año pasado, marcamos también las opciones de VPO, tanto en régimen de arrendamiento como de derecho de superficie.

Así lo hicimos por si en un futuro podrían cambiar los límites de ingresos máximos y entrábamos en los permitidos para VPO (entonces todavía quedaba una pizca de confianza en Etxebide; ahora es menor que cero).

Pues muchas gracias, pero a estas alturas ya llevamos pagada una buena pastaza de adelanto y un segundo préstamo para poder comprar una vivienda libre. Mi distrofia es degenerativa y no podía esperar eternamente una respuesta; necesitaba cambiar de piso por problemas de accesibilidad en nuestra actual vivienda y en Etxebide lo sabían.

El caracol ha llegado demasiado tarde.


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