silla y escalera

22 de mayo de 2008

"¿Qué hay de lo mío?": parada de bus arreglada

Hace ya bastante tiempo que tenía que haber escrito esta entrada, pero por una razón u otra (principalmente, por falta de tiempo y por tener la cabeza en otras cosas), se ha ido retrasando. Sin embargo, para una vez que he conseguido que se solucione un problema, que llevaba año y medio denunciando, no iba a dejar de contarlo en el blog, ¿verdad?

Llevaba desde el verano de 2006 denunciando los problemas para bajar la rampa del autobús urbano en una parada de la C/ Jacinto Benavente de Vitoria-Gasteiz, prácticamente desde que se puso en funcionamiento la línea Periférica 2 que utiliza esa parada. Hice mis denuncias a través del teléfono 010, del antiguo buzón ciudadano del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y por medio de una instancia escrita en su impreso, con su sello y todo. Pero nunca recibí una contestación.

Tras muchas llamadas de teléfono, conseguí hablar con el técnico municipal de Vía Pública a comienzos del verano de 2007, para dejar un prudente plazo tras las elecciones municipales de mayo. El técnico me comunicó entonces que tenía entendido que ya estaba en marcha un proyecto para modificar la parada, y que en breve saldría la convocatoria para la contratación de la obra.

A finales de julio incluso llegué a publicar una foto-denuncia en el diario El Correo, boletín no-oficial de Vitoria-Gasteiz.

Esperé nuevamente unos mesecitos, pero no hubo convocatoria ni obra, así que volví a llamar en octubre. Esta vez, la respuesta del técnico municipal fue que habían pasado varias veces por la zona y no habían notado ningún problema de accesibilidad para que bajara la rampa del urbano y pudiera descender una silla de ruedas. Supongo que aquel día la escasa zona elevada del carril-bus no estaría ocupada por un vehículo parado en esa zona prohibida:



Ante mi insistencia de que ese problema existía, quedamos un día para ver ambos la situación de la parada de autobuses.

A finales de noviembre del año pasado, me reuní con el técnico municipal en la parada. Me explicó que había pensado que el trozo de acera que hay entre la calzada y el carril-bici era suficiente para que bajara la silla de ruedas.

Juzguen ustedes si, donde en la foto aparece un turismo, hay espacio para la rampa del autobús y para que baje la silla, sin darse de morros contra el carril-bici:



Como quedaba patente (1) su excesiva confianza en la probabilidad de que un conductor de autobús acierte a dejar la rampa justamente en los primeros cinco centímetros de la acera, y (2) su creencia en que las sillas de ruedas vuelan una vez que tocan el suelo, le expliqué (se suponía que el técnico era él) que además del trozo de acera que ocupa la rampa, hace falta más espacio para que la silla de ruedas, sobre todo si es eléctrica, termine de bajar completamente de la rampa, ya que no puede tocer hacia un lado antes de dejar completamente la rampa.

Conseguí convencerle de que subieran el carril-bici hasta la altura de la acera, lo que venía solicitando desde el principio, y volví a esperar.

Así, en enero de este año comenzaron a rellenar con cemento (creo) el hueco del carril-bici y unas semanas más tarde, asfaltaron la zona rellenada, por lo que ahora no hay ningún problema en esa parada para bajar del autobús con la silla de ruedas (siempre que los coches que aparcan por ahí no ocupen toda la parada, claro):

Antes:


Ahora:


Y me pregunto yo: ¿Por qué es tan difícil hacer las cosas bien desde el principio?




Entradas relacionadas:

2 comentarios:

Iñaki dijo...

No se hacen bien las cosas desde el principio porque no se consulta desde el principio a los afectados por las barreras arquitectonicas, ni se les pregunta por sus necesidades. Y por la tendencia nacional a la chapuza y a la cultura del "quien no llora, no mama".

Ricardo Gómez dijo...

Desgraciadamente es así, Iñaki. Y, cuando se les pregunta (a alguna asociación), o no hacen caso o toman unas decisiones tan estrictas, que pueden resultar contraproducentes para muchas personas (pienso en la normativa para la adaptación de viviendas a personas con movilidad reducida, tan poco flexible).