silla y escalera

1 de agosto de 2009

Problemas de accesibilidad en los nuevos barrios vitorianos

Nuevamente, leemos una denuncia por problemas de accesibilidad en Vitoria-Gasteiz. Esta vez se trata de los nuevos barrios de Salburua y Zabalgana, en los que Eginaren Eginez (Asociación de Personas con Discapacidad Física de Álava) ha detectado varios obstáculos y peligros para las personas con alguna discapacidad física.

Un nuevo capítulo del ya largo culebrón Las leyes "no están hechas" para la Administración.

Discapacitados denuncian falta de previsión para hacer accesibles los nuevos barrios

SALBURUA Y ZABALGANA REPITEN VIEJOS ERRORES

Existen buzones de basura inaccesibles, firme peligroso para quienes usan muletas y alcorques sin protección

ITSASO ESTARRONA

VITORIA. Viejos defectos en barrios nuevos. El Ayuntamiento ha cometido en Salburua y Zabalgana algunos de los errores perpetrados en la ciudad consolidada, según señala la asociación de personas con alguna discapacidad física, Eginaren Eginez. En palabras del colectivo, los nuevos distritos del este y oeste tienen barreras arquitectónicas que, con más previsión, podrían haberse evitado para no tener que ser remediadas ahora, a posteriori.

Hace unos meses, los socios de Eginez y la asociación de vecinos Salburua Bizirik recorrieron el barrio del humedal para detectar deficiencias y pedirle al Ayuntamiento que las subsane. En su inspección, constataron puntos negros en los que se "incumple la Ley de promoción de la accesibilidad". Entre ellos, los buzones de recogida neumática, que siguen siendo inaccesibles para ciudadanos en silla de ruedas. Tal y como explica la trabajadora social del colectivo, "la ley dice que la boca tiene que estar a 90 centímetros de altura, pero a veces el contenedor está más alto, encima en una peana -como en una especie de plato- y esto dificulta el acceso; otros están empotrados en la pared de tal forma que es complicado llegar a la cerradura. Además, el sistema de apertura requiere mucha fuerza", algo de lo que carecen ciudadanos con, por ejemplo, problemas de tono muscular. Este problema ya se había detectado en Ibaiondo y el Casco Viejo.

A esa traba para depositar la basura se añade otra que se repite a lo largo y ancho de toda la ciudad: los contenedores ordinarios -provisionales en los nuevos barrios hasta que se extienda la recogida neumática- son inservibles para muchas personas, sencillamente porque las aberturas están demasiado altas.

Por otra parte, según el informe elaborado por Eginez y Salburua Bizirik, hay varios semáforos colocados de tal forma que suponen un estorbo para ciudadanos con movilidad reducida y, por si fuera poco, algunos tienen el pulsador para peatones en lugares a los que algunos de ellos no pueden llegar. Asimismo, muchos alcorques carecen de protección, por lo que existen huecos a desnivel en los que pueden tropezar sillas de ruedas, muletas, carros y personas con visión reducida.

No son éstas las únicas taras de estos barrios recién estrenados. Según este diagnóstico, en algunas plazas de aparcamiento reservadas para los discapacitados las señales que indican el hueco se convierten paradójicamente en una barrera arquitectónica: se da el caso de que el poste está colocado justo a la altura de la puerta del coche, de manera que impide al conductor entrar y salir.

más escaleras En la otra punta de la ciudad, en Zabalgana, se duplican algunos de los escollos de Salburua: tanto los buzones de recogida neumática como los contenedores son inaccesibles. A estos defectos generales se suman los específicos del barrio. Por ejemplo, en la plaza Porticada de la Avenida Reina Sofía (en las vistosas torres altas con cubos de colores), el "firme ecológico" de la plaza interior es un tapiz con hierba en el que las muletas se quedan atrapadas; además, el acceso a este parque es una eterna escalinata. "Al lado hay una rampa, es verdad, pero no entendemos cómo en un barrio nuevo se permite hacer una escalera de este calibre", explica la trabajadora social. En su reciente visita al barrio, la asociación también ha descubierto otros puntos problemáticos; por citar alguno, "hay huecos para futuros bidegorris que, mientras no se asfalten, suponen un riesgo". Por otra parte, las lonjas son impracticables; en este sentido, Eginez espera que "el Ayuntamiento exija y vigile el cumplimiento de la Ley de Accesibilidad cuando conceda las licencias de obra". No obstante, el colectivo es escéptico. Acaba de ganar un recurso judicial por el que el magistrado obliga al Consistorio a revocar el permiso concedido a la tienda de Adolfo Domínguez de la Correría y le requiere que obligue a la cadena a eliminar los escalones de la entrada.

La institución municipal "está a tiempo" de no tropezar en la misma piedra. Por el momento, la asociación se centra en lo más urgente: garantizar la accesibilidad en La Blanca, para que la diversión esté al alcance de todos.

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