silla y escalera

22 de mayo de 2011

Viajar con Autobuses La Unión en silla de ruedas: comienza la aventura

Ayer pasé buena parte de mi día de reflexión, más de una hora y media, subido a un autobús de La Unión en la estación de Vitoria, esperando a poder bajar ya que la rampa no funcionaba.

La aventura comenzó desde la mañana. En el viaje de ida de Vitoria a Bilbao el conductor no sabía (según él, no se podía) adelantar los asientos situados delante del espacio para la silla de ruedas, por lo que no había suficiente espacio para situarla en línea con los asientos y tuve que viajar de lado, mirando a la puerta del autobús (el paisaje precioso, gracias).

Pero lo mejor estaba por llegar. Al regresar a Vitoria, la conductora no podía sacar la rampa en su totalidad (si el motor queda dentro, la rampa ni sube ni baja del todo). Según ella, el problema era que, al ayudarle sus compañeros en Bilbao a meter la rampa, ésta quedó atascada. Eran las 21:15 de la noche y ahí estaba yo, esperando a ver si la rampa salía por fin, pero viendo ya que la cosa no pintaba bien.

Al poco tiempo, tenía muy claro que la rampa no iba a funcionar bien. Gracias a los esfuerzos de la conductora, con la colaboración de otro chófer, personal de taquilla y alguna gente que se quedó a intentar ayudar, consiguieron que la rampa, de forma manual, subiera hasta llegar a unos 20 cm de la puerta del bus. El riesgo era demasiado grande, pensé, y la silla demasiado cara, así que propuse que lo mejor era llamar a los bomberos para poder salir de allí. No pareció que nadie me oyera o me hiciera caso, porque seguían intentando que la rampa funcionara.

Cuando ya había pasado más de tres cuartos de hora, decidí llamar yo mismo a los Bomberos de Vitoria, que aparecieron unos minutos más tarde. Para entonces, la conductora nos acababa de dejar para llevar otro autobús que habían tenido que traer, y que tenía que salir hacia Bilbao, con un cuarto de hora de retraso. Tras evaluar la situación, los bomberos intentaron nuevamente sacar el motor de la rampa, sin éxito, por lo que optaron por volver a subirla manualmente hasta donde podía. La solución fue, finalmente, colocar varios tablones cortados a la medida, para salvar el exceso de altura desde el autobús hasta la rampa y, con la ayuda de dos personas sujetándome para que no me fuera hacia adelante, y otras dos sujetando las ruedas delanteras de la silla, pudimos finalmente colocarnos en la rampa. Para bajar de la rampa al suelo, utilizaron una rampa colocada en las escaleras de la Estación de Autobuses y las tablas que habían usado antes. Mi silla pisó el suelo; eran más de las once de la noche.


Quiero agradecer los esfuerzos y la dedicación que mostraron los conductores de La Unión, la mujer de la taquilla y el resto de la gente que estuvo allí ayudando o apoyando con su presencia. Y, por supuesto, a Mikel y al resto de los bomberos, que actuaron en todo momento con mucha eficacia y cuidado.

A la compañía Autobuses La Unión solo me queda decirles que este no ha sido el primer problema que he tenido con sus rampas, aunque sí el más grave (sobre mi primer percance, véanse las entradas de este blog "Autobuses La Unión, una mala solución" y "Autobuses La Unión: una mala solución (II)"). Estoy seguro de que existen otros sistemas de rampas para autobuses más fiables y seguros que el que utilizan, que, como he podido comprobar, dan bastantes problemas a los conductores. No estaría mal que lo estudiaran, buscaran ese sistema y cambiaran las rampas, al menos en los autobuses nuevos que parece que están a punto de adquirir.

CC/ Envío enlace de esta entrada al servicio de atención al cliente de Autobuses La Unión.

Actualización (24-05-2011):

He recibido hoy un e-mail de Autobuses La Unión, en el que me piden disculpas por el "incidente tan lamentable" que relato en esta entrada y me informan de que la empresa está buscando alternativas al sistema que utilizan actualmente para el transporte de personas con movilidad reducida. Desde este blog, espero que tengan éxito en esa búsqueda y les agradezco su rápida respuesta a mi reclamación.

3 comentarios:

Sara dijo...

Tengo que decir que soy usuaria de la Unión Alavesa desde Bilbao y que la gestión que tienen es impresionantemente mala. A mi me la liaron una vez pero es bastante común que te encuentres en la ventanilla gente reclamando continuamente, yo siempre que voy hay alguien reclamando. En especial hay una taquillera que es muy muy borde con la gente, una de melena y ojos claros, y la encargada del pelo rojo... madre mia... que poco talante... muy mal La Unión Alavesa, yo voy porque no hay más la verdad

JordiConBotas dijo...

Aquí os dejo información sobre un proyecto para encontrar plazas de parking para discapacitados en cualquier ciudad española
http://disabledpark.blogspot.com.es/

pablo maldoni dijo...

Espero hayan mejorado el traslado para quienes deben realizar estos trayectos en sillas de ruedas
creo que debemos ayudarnos entre todos.